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Cuando los gobiernos deciden confiscar el oro...

Tres ejemplos de cómo a lo largo de la historia muchos perdieron el oro que tenían

Artículo de Adrian Ash- BullionVault

Entre aquellos a los que se les ha pasado alguna vez por la cabeza la idea de comprar oro es muy probable que hayan leído, entre la información que han encontrado sobre el tema, sobre la confiscación de oro.
En la civilización occidental, se prohibió a los ciudadanos poseer oro durante más de 30 años después de la Segunda Guerra Mundial. Durante los 20 años previos, su oro había sido nacionalizado, comprado de forma compulsiva y robado.

Pero no solo hablamos de oro de inversión y no solo nos referimos al que pertenecía a ciudadanos privados.

1925: Mussolini reúne 35 toneladas de alianzas de oro

Todo el mundo conoce la "confiscación" de Estados Unidos de 1933 (que de hecho fue una compra compulsiva al precio del oro en aquel momento de 20,67 $ antes de que subiera a 35 $). Pero considerando que el oro todavía era el centro del sistema monetario, muchos otros gobiernos tenían en sus mentes apoderarse de más.

En diciembre de 1935, el dictador italiano Benito Mussolini, hace un llamamiento al patriotismo de las mujeres casadas del país, solicitándoles que cambiaran sus anillos de oro por anillos de acero. Sorprendente pero cierto.
El 18 de septiembre de 1935, el periódico La Stampa dedicó su portada a exaltar dicha iniciativa:

- "El rito  más noble de fe une a todas las mujeres de Italia en un acto heroico".
- "La Reina cede de su anillo de casada al Altar de la Patria"
- "La conmovedora y honrosa ofrenda de las mujeres de Turín"

Las mujeres italianas de vieron tan "obligadas" a dar tal muestra de patriotismo que cincuenta años más tarde estas mismas mujeres se siguen lamentando de ello. Al final Mussolini consiguió reunir 35 toneladas de oro.

1939: La Alemania Nazi roba el oro checo en Londres

No había que ser un propietario individual de oro, ni tenerlo en casa para perder los metales preciosos que se poseía en los años '30. El robo del oro checo causó tanto revuelo en la prensa inglesa a mediados de 1939, que los ciudadanos estaban plenamente preparados para la guerra cuando Alemania invadió Polonia en septiembre.

El Banco de Pagos Internacionales (BPI) se había establecido en 1930 para hacerse cargo del deteriorado patrón oro. Tenía su base en la neutral Suiza y su objetivo era estar por encima de los asuntos políticos. Aunque sus empleados más importantes eran todos banqueros centrales en sus países de origen, utilizaban un código caballeresco de respeto y apoyo mutuo. En teoría, estos banqueros debían tener las manos limpias de los turbios negocios de sus democracias o dictaduras.

Así que cuando en marzo de 1939, justo cuando los Nazis habían entrado en Praga, el BPI recibió un mensaje, al parecer por el Banco Nacional Checo, hizo lo debido, transmitir el mensaje: solicitó al Banco de Inglaterra (que igual que ahora, era el centro de intercambio del oro físico) mover el metal contenido en la cuenta nº 2 a una nueva cuenta en el BPI, la nº 17.

No importó que los checos ya habían comunicado que cualquier instrucción que viniera bajo coacción debía ser ignorada ni que el parlamento británico había congelado todos los activos checos para defenderlos ante el robo Nazi. Tampoco importó que el Banco de Inglaterra sabía que la cuenta nº 2 del BPI contenía oro checo y que la nº 17 pertenecía al Reichsbank alemán.
Fue el gobernador del Banco de Inglaterra, Montagu Norman- que también era uno de los directores del "no politizado" BPI-, quien autorizó la operación. La transferencia se hizo antes de que otros miembros de los bancos centrales se enteraran y el oro se vendió en 10 días. En mayo, cuando se supo la noticia, alrededor de 6 millones de libras esterlinas habían desaparecido para los checos.

1966: Inglaterra persigue y juzga a los inversores de monedas de oro

Dos décadas después de que la guerra acabase y 35 años después de que los ingleses abandonaran el patrón oro, la libra estaba cayendo en el mercado de divisas y los políticos no tardaron en entrometerse en la inversión en oro, puesto que la libra estaba cayendo en los mercados de divisa.

Los ciudadanos estaban enviando dinero al extranjero para la compra de oro, dañando todavía más si cabía, la balanza comercial del Reino Unido y poniendo más presión sobre la libra.

El gobierno laborista puso trabas en las importaciones de monedas de oro y prohibió a los ciudadanos poseer más de cuatro monedas de oro. Cualquiera que tuviera una colección más grande tenía que comunicárselo al Banco de Inglaterra, donde los funcionarios debían juzgar si el propietario era un coleccionista o un especulador.

En el debate parlamentario del 13 de junio, el conservador Terence Higgins preguntó por qué el gobierno estaba "atacando" al oro. "La gente tiene oro porque no confía en la política del gobierno sobre la estabilización del coste de vida y sobre la reducción de la tasa de inflación... Empezarán también a perseguir otros activos que actúan como una protección contra la inflación?". (Este mismo argumento es el que muchos ciudadanos en la India se plantean a día de hoy, con su banco central instándoles a comprar otros productos financieros en lugar de oro físico).

Pero desafortunadamente la "regla de cuatro"-que así fue llamada por los comerciantes minoristas- fue aprobada. En junio de 1967 alrededor de 4.800 personas se habían sometido al escrutinio del Banco de Inglaterra y comenzaron las acusaciones. En 1979, el gobierno de Thatcher decidió abandonar los controles de intercambio sobre el oro.

¿La moraleja de estos ejemplos? Puesto que el oro no es el centro del sistema monetario internacional, la "confiscación" parece un fenómeno del siglo pasado. Pero, como todo, las cosas pueden cambiar. Lo que sí podría ocurrir son controles como los que Inglaterra tenía en los '70 (y que Italia, por ejemplo, tuvo hasta el 1999) porque, la gente- igual que los gobiernos- piensa en el oro cuando temen a la inflación o a una crisis financiera o política. En este sentido, no es extraño pensar que tener el oro en el extranjero, fuera del alcance del propio gobierno es una buena idea.

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Adrian Ash es el responsable de análisis e investigación de BullionVault, empresa líder de inversión en oro y plata en Internet. Escribe frecuentemente en otras publicaciones económicas, incluyendo la revista Forbes o MoneyWeek. El conocimiento de Adrian sobre el mercado del oro, le ha convertido en un especialista al que la BBC, el Financial Times, The Economist, CNBC, Bloomberg y muchas otras publicaciones inglesas e internacionales recurren habitualmente.                                                                                                                                                                                 

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