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El problema histórico de la plata como moneda de cambio

Leo muchos libros sobre la historia del oro y la plata como dinero. Uno que he terminado recientemente sobre la historia de la plata en India relata más bien la operativa actual del uso del dinero en su mercado. Los ciudadanos indios del siglo XIX no confiaban en el papel moneda. Aunque se utilizaba, no se aceptaba fácilmente fuera de las grandes ciudades. Debido a esto, la plata era muy importante en India.

El oro, por supuesto, tenía más valor que la plata. Pero era la plata el metal más utilizado para las transacciones comunes diarias. Los indios adoraban el oro (igual que ahora) y lo tenían en alta estima, pero su preferencia para utilizar la plata en transacciones superaba la demanda de oro.

Aun así, el oro llegó también al mercado, pero no al mismo ritmo. Entre 1838-1891 la cantidad de plata importada en India era 2,21 veces la del oro (en valor).

En aquel tiempo, el subcontinente indio estaba todavía bajo el control colonial británico. En esencia, realizaban la mayoría de sus negocios a través de Gran Bretaña. La tecnología desarrollada y compartida por los británicos contribuyó al crecimiento económico de India de cara al futuro. Pero una complicación en la modernización era el mayor uso de plata sobre el oro. Esto causó déficits comerciales a la larga.

¿Por qué? Gran Bretaña había estado legalmente en un patrón oro desde 1816 y efectivamente desde que hacía 100 años Sir Isaac Newton hizo mal las cuentas al recortar el precio de la plata a 15,5 onzas por onza de oro (desde las 12 onzas). Así que todas las cuentas en libras en realidad estaban denominadas en oro. Las facturas por los servicios proporcionados en el desarrollo ferroviario estaban en libras esterlinas, cuyo nombre provenía de la plata, pero eran pagables en oro o en libras respaldadas por oro. De ahí que los indios sufrieran cuando el valor de la plata cayera contra el oro. Porque cualquier deuda a la madre colonizadora había de pagarse en especie (es decir, en metal).

Extrañamente, los problemas sobre el balance comercial del dinero en plata comenzaron en realidad con los grandes excedentes comerciales. Durante la Guerra Civil de Estados Unidos entre 1861 y 1865, el subcontinente asiático, que era rico en recursos naturales, llenó el hueco de muchos productos que tradicionalmente eran importados de Estados Unidos hacia Reino Unido. India experimentó un boom de las exportaciones y por tanto, su balance en divisa, recibido en oro y plata, creció. Pero la tradicional demanda de plata para utilizar como dinero en el comercio doméstico empezaría a afectar negativamente. Porque el dinero en plata estaba siendo devaluado poco a poco y luego fue rechazado por la mayor economía en ascenso: Estados Unidos.

El 3 de marzo de 1849, el Congreso autorizó la primera moneda de dólar de oro, y lanzó la moneda de 20 dólares, haciéndolas de curso legal para cualquier cantidad a pagar. Esto desmonetizó la plata, pero muchos en Estados Unidos no eran conscientes del cambio y continuaron utilizando monedas de plata al mismo tiempo que utilizaban papel moneda. Sin embargo, no hay duda de que el Banco de Inglaterra en Londres había ejercido influencia sobre John Sherman, el político detrás del proyecto de ley, en su objetivo de introducir en otros países el estándar mono metálico de Gran Bretaña.

A pesar de que se aprobó este proyecto de ley, a lo largo del siguiente medio siglo, otros intentarían re introducir la plata como una divisa y forma aceptable de pago en Estados Unidos. En primer lugar porque el país era (igual que ahora) un gran productor de plata y tenía un gran "lobby de plata" activo en Washington D.C. En segundo lugar, la plata como dinero seguía utilizándose de forma habitual entre los ciudadanos.

En el año 1873, otra ley sobre divisas (Fourth Coinage Act), reafirmó la posición del oro como estándar monetario, al poner fin a la habilidad de los propietarios de plata de transformar su metal en monedas. De nuevo, John Sherman fue responsable de el proceso. Los activistas del lobby de plata se pronunciaron enérgicamente al respecto e incluso lo llamaron "Crimen del 73".

Un proyecto de ley fue aprobado en 1891 pero fue nuevamente ineficaz en re introducir la plata como principal estándar monetario. Sin embargo, el Sherman Silver Act (sí, otra vez él), sí consiguió apoyo gubernamental para la industria de la plata. Porque fijaba el precio oficial de la plata en 15,988 onzas por onza de oro y confirmaba que el gobierno estadounidense continuaría comprando plata a ese ratio para utilizar en el pago de deudas. Sin embargo, cinco años después, Estados Unidos se uniría oficial e irrevocablemente al patrón oro. Por orden del gobierno, en 1896, la plata perdió perpetuamente su lugar como dinero en los libros de contabilidad de Estados Unidos.

Puesto que Estados Unidos seguía siendo uno de los principales productores de plata, se produjo una situación de sobre abastecimiento, ya que el metal ya no tenía demanda para el pago de deudas gubernamentales. Esto empujó a la baja el precio de la plata contra el oro y, en India, a medida que los productores estadounidenses de materias primas volvieron a los mercados internacionales después de la Guerra Civil, los traders sufrieron pérdidas con el intercambio de su plata por oro.

Echando la vista atrás es interesante darse cuenta de que, en repetidas ocasiones, a medida que los países europeos y luego Estados Unidos dejaron de utilizar el oro como estándar monetario en el siglo XX, los bancos centrales seguían manteniendo grandes reservas del metal. Pero la plata ya había sido desmonetizada hacia un siglo, cuando el oro reinaba como dinero. Y justo cuando los bancos se coordinaron para finalizar el uso de la plata como moneda a final del siglo XIX, así que desde entonces han coordinado también el uso únicamente del oro como commodity en reserva, reflejando los ideales que ahora se han convertido en permanentes en nuestra estructura monetaria actual.

Debido a esto, siempre habrá un tinte monetario sobre el oro, ausente en el caso de la plata. Actualmente los bancos centrales mantienen un poco más de 3.000 billones de dólares en la forma de oro al precio actual pero ninguno tiene una reserva estratégica de plata lo suficientemente grande como para tener en cuenta.

Esta falta de volumen de compras oficiales de plata pone de manifiesto los ratios más grandes de oro plata a los que estamos acostumbrados. Actualmente se necesitan alrededor de 63,5 onzas de plata por cada onza de oro. En los últimos veinte años el ratio ha variado entre 30 y 90, un amplio rango con oportunidades para beneficiarse de desequilibrios en los precios del oro a corto plazo.

¿Puede la plata recuperar un lugar en el sistema monetario global? ¿Hay algún mecanismo en marcha que pudiera poner la plata en ese lugar? En este momento no parece que ese sea el destino de la plata en absoluto.

Aunque muchos en el mundo occidental siguen viendo la plata como un activo con valor monetario, su principal valor recae en la demanda industrial y la de consumo personal en forma de joyería. En India, donde los ciudadanos siguen admirando el oro y la plata por encima del papel moneda, no tienen ninguna duda. Solo porque los bancos centrales no tengan plata de inversión, no significa que no sea un buen vehículo como activo alternativo. De hecho, desde mi punto de vista, puede ser beneficioso. Porque, al contrario que el oro, que sufrió de grandes liquidaciones por parte de bancos centrales a finales de los '90, la plata no puede sufrir las mismas preocupaciones generadas por la intervención de los gobiernos al reducir sus reservas.

*Artículo traducido y editado por María Vengut

Miguel Pérez-Santalla fue Vicepresidente de BullionVault América desde 2012 a 2014. Participa frecuentemente en debates y eventos económicos ya que sus treinta años de experiencia lo han convertido en un experto del sector de los metales preciosos. Su trayectoria profesional ha estado siempre vinculada a este mercado: ha trabajado en empresas de compraventa de metales y en refinerías como Heraeus, entre otras.

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